Trancazos y barrancos
Nos remontamos al verano del 2019. Acabas de terminar tercero de la ESO y estás empezando a coquetear con el alcohol (al fin y al cabo ya tienes catorce añazos). Se acercan las fiestas del pueblo de al lado y planeas, durante dos semanas, cómo será la noche, con quién vas a ir, qué te vas a poner, cómo vas a ir, cómo vas a volver... Y a penas dos días antes del gran acontecimiento, ¡PUM!, amaneces con anginas.
Sin embargo, ¿Qué son las anginas para una niña de catorce años que quiere salir? Fue así como la joven protagonista de nuestra historia —yo— se atiborró de antibióticos antes de salir de casa y de ron-cola al llegar al ayuntamiento. Definitivamente, fue una combinación pésima, pues entre la poca tolerancia al alcohol que poseía en aquellos entonces y la fatal adición de medicamentos, terminé experimentando un muy, muy, muy mal viaje. La noche no termina aquí, sino que queda lo más importante: cómo volver. Realmente, los hechos están borrosos, al menos, la mayoría de ellos, pero hay uno que prevalece y resalta sobre los demás: la caída por un BARRANCO. Bueno, quizá no era un barranco propiamente dicho, pero en aquel momento sí que lo parecía. Unos cuantos amigos y nuestra atolondrada e irresponsable protagonista decidieron que la mejor opción era volver a casa andando, pues a penas dos kilómetros era la distancia que separaba nuestra urbanización del pueblo en el que nos encontrábamos. Simplemente diré que al día siguiente los moratones, arañazos y magulladuras generales dominaban, fácilmente, un 70% de mi cuerpo y que, hicieron falta TRES personas para ayudarme a salir de aquel lugar en el que, sin saber muy bien como, me había metido de cabeza.
El desenlace de esta historia fue trágico, pues, además de la mala noche y la mala vuelta, pasé un mal mes después de que mi madre escuchase llegar a su hija medio muerta a las tres de la mañana. A día de hoy, no la juzgo y espero que me haya perdonado😔.
Definitivamente, nunca mezcléis medicamentos y alcohol, NI VOLVÁIS A CASA ANDANDO POR UN CAMINO CUYOS PELIGROS DESCONOCES.
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