¿Noche de paz o noche de combate?


"Sabes donde empiezas, pero no donde acabas". Esta es la frase que rige cada noche que salimos de fiesta (y el viernes pasado la cuestión no iba a cambiar).

La noche empezó en Illescas, Toledo, donde se celebraban las supuestas fiestas de marzo. "Fiestas" por llamarlo de alguna manera, porque aquello se parecía más a un chiquipark que a otra cosa. Sin embargo; una no quiere ser inconformista y, junto a su botella de ron, disfrutó igual de velada. Mis amigos no tanto, así que imaginad mi cara cuando me informan de que nuestra presencia en aquel botellón cochambroso se ha acabado. ¿El motivo? Nos vamos a Jowke.

Con lo puesto y con el ciego encima, tardamos menos de veinte minutos en llegar a la puerta del local y menos de cinco en entrar (como podréis imaginar, a las dos y media de la mañana poca gente llega). Inauguramos la llegada con la primera copa y no pasan ni veinte minutos cuando Noe se queda sin ella. ¿Qué ha pasado aquí? Pues bien, ninguno de los que salimos aquella noche lo tiene del todo claro. Al parecer, Noelia, bajo los efectos del alcohol (mucho alcohol), fue invadida por un pensamiento intrusivo: agarrarle del moño a una muchacha que pasaba por su lado. Nadie justifica su comportamiento; pero es comprensible que cuando tienes tanto carácter como ella no es fácil soportar que te empujen ochenta y dos veces, ni que se rían de ti por ello. En mitad de la trifulca la copa de Noe acabó derramándose sobre ella (esperemos que también le cayese algo a la otra) y no se sabe mucho más sobre qué pasó. El altercado acabó gracias a la mediación de Rubén (y quien dice mediación se refiere a que enganchó a Noelia, a duras penas, y la obligó a salir a la terraza (obligación que todos los integrantes del grupo terminamos acatando)). Una vez fuera analizamos la situación. Os preguntareis dónde estábamos todos los demás y por qué no la defendimos. Parece ser que a su lado; pero ninguno se enteró demasiado bien de la discusión excepto Rubén (tiene sentido, porque era el único que no había bebido), por lo que, para la próxima salida procuraremos no beber tanto. Cuando el equipo quiso reaccionar y nos pusimos de acuerdo para atacar, perdimos de vista a la presa y, por ende, lo dejamos estar (todos menos Noe, quien se pasó el resto de la noche enrabietada y reclutando a un ejército con amigas que hacía en el baño).

Cualquiera esperaría que las trifulcas se hubieran acabado aquí, pero no (fue una noche movidita). El primer encuentro con nuestros siguientes (y, afortunadamente, últimos) enemigos fue en la cola del ropero, donde una chica se acerca a mí y me pregunta: ¿ese es Rubén? (refiriéndose al muchacho que nos acompañaba). "No" fue mi respuesta y, oliendo que algo iba mal, decidimos cambiar de ubicación. ¿Cuál es mi sorpresa al ver que otra amiga está discutiendo con la misma chica cinco minutos más tarde? (Gigantesca). Rápidamente; procedí a avisar al resto del grupo, aunque la manera quizá no fuese la más adecuada ("¡ESTÁN PEGANDO A CARLOTA!" fue lo que grité (no era estrictamente verdad, pero sí que era un adelanto)). Realmente no sé qué pasó después ni con quien fui, pero lo importante es que Rubén consiguió ponerse a salvo escaqueándose de un grupo de diez kinkilleros por la puerta de emergencia del local. Mientras tanto; yo seguía en una nube hasta que otro personaje que se había quedado rondando por ahí como yo, me avisó de que era hora de irnos.

Finalmente; todos nos encontramos en el parking de la discoteca, sanos y salvos (gracias a Dios).

Por si os interesa saberlo, resulta que aquella random era la prima de un muchacho cuya novia le había engañado con un amigo muy cercano (Rubén). Sus amigos y ella buscaban venganza por todos los desoladores meses que tuvieron que consolar a este chico.


De esta noche sacamos muchas conclusiones, entre ellas, que es de sabios perdonar (quizá se lo digamos la próxima vez que nos encontremos con ellos). También aprendimos que es recomendable controlar los pensamientos intrusivos y que, por si no lo consigues, es mejor no beber demasiado para defenderte mejor.


¡Nos vemos la semana que viene!

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